La ansiedad no siempre funciona de la misma manera
La ansiedad es una de las experiencias psicológicas más frecuentes, pero también una de las más malinterpretadas. Muchas personas creen que la ansiedad es simplemente “ponerse nervioso”, cuando en realidad puede aparecer de formas muy distintas y con niveles de interferencia muy diferentes en el cuerpo y la mente.
1. La Ansiedad como un Trastorno Específico (TAG y Pánico)
En cuadros como el Trastorno de Ansiedad Generalizada, la persona siente que su mente "nunca descansa". La necesidad incesante de anticipar problemas lleva a una fatiga muscular constante e insomnio. Cuando se trata del Trastorno por Ataque de Pánico, no solo se tiene terror circunstancial, sino el miedo profundo a que el propio ataque te mate, te vuelva loco o destruya tu control absoluto en espacios abiertos (Agorafobia).
2. Meta-preocupación: "Preocuparse por preocuparse"
El núcleo de la neurosis clínica que trato constantemente en terapia, es cuando desarrollamos el miedo hacia nuestro propio miedo. “¿Y si nunca dejo de pensar?”, “¿Mi ansiedad significa que estoy perdiendo la cabeza?”. Al asustarnos de nuestros pensamientos y síntomas corporales fisiológicos que son perfectamente inofensivos, multiplicamos su daño neuronal creando sobreesfuerzo, dando inicio al temido bucle del sobrepensamiento que paraliza.
Aaron Beck y la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
La TCC, estructurada con éxito en toda la psicología científica por Ellis y Beck, aborda el sistema de creencias rígidas irracionales. Muchas veces el origen proviene de sesgos de pensamiento arraigados ("Debo hacerlo siempre perfecto", "El mundo es inminentemente peligroso y yo no soy digno de afrontarlo").
El objetivo en Norton Psychology no es borrar tu ansiedad de raíz o sedarte humanamente –lo cual es destructivo y anti-natural– sino desmantelar en terapia la tiranía que esta ejerce sobre tus libertades diarias a través de la modificación cognitiva constructiva y una segura exposición sistemática.